Reportaje a Alejandro GranadosReportaje para la revista "Contratiempo" en Mayo del 2003.
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Estaba tomando clases en Sevilla, con el Torombo, y al comentarle que
me iba a Madrid, me dijo:” Busca a Alejandro Granados” F.: Contáme como fue tu formación. ¿Cómo empezaste, con quién estudiaste? A.: Empecé en Zaragoza, haciendo Ballet Clásico, puro y
duro con una súper maestra que es Maria de Ávila, la maestra
de todas las figuras del clásico de España. Entonces esa
fue una parte muy importante, porque a mi me gustaba mucho el Ballet clásico.
Y luego, lo tuve que dejar porque me fui al ejercito, y ya cuando volví
cada vez que hacia algo, tenia muchas lesiones, entonces estaba mas tiempo
con la pata en alto que bailando. F.: ¿Qué del flamenco se puede aprender en clases y que es una búsqueda personal? A.: Yo creo que el flamenco es algo tan extenso que cada uno lo puede
interpretar como quiera o como lo sienta, yo ahí no me meto. Pero
para mi, no se como decirte. Por mucho que pase el tiempo, por mucho que
creamos que estamos evolucionando, pasan los años, estamos en el
2003… Yo cuando pensaba en el 2000 decía: Madre mía,
eso, tendrán que haber marcianos. Porque lo veía como algo
muy drástico, y acá estamos. Y yo digo, tú te comes
una tortilla de papas y esta muy buena, y da igual que sea del año
3000 como el 1900. Hay cosas que no tienen tiempo, que son atemporales.
Que no son ni pasadas, ni futuristas. Y eso es con lo que yo me quedo,
porque las investigaciones me parecen muy bien, pero de cualquier forma
siempre hay que ir a beber o a buscar información de la raíz.
Y la raíz del flamenco, es tan poderosa ella, que por mucho que
la quieran desvirtuar o por mucho que la quieran mover de su sitio, no
se puede, porque ella sola es poderosa, ¿no? F.: ¿Tienes algún bailaor que te haya inspirado o servido de modelo? A.: A mi me encanta Farruco, me ha encantado siempre, pero no lo miro
como un modelo. Siempre he mirado a los artistas por como lo hacen, por
como son ellos. No me fijo exactamente en que es lo que hacen, sino en
la personalidad que tiene el artista. Entonces hay gente en el flamenco,
que a mi me ponen los pelos de punta, que son el Farruco, el Funi, que
no tiene nada que ver a lo mejor porque es un hombre que canta un poquito
y baila. Yo creo que Farruco. F.: ¿Cómo ves el flamenco de hoy? A.: Yo creo que ahora mismo, afortunadamente se esta enderezando la nave.
Yo lo he sentido, unos años para atrás, un poco desconcertado
todo, porque era algo como que todo vale y eso implica una falta de criterio
muy grande. F.: ¿Tu trabajas con tu baile coreografiando, o simplemente vas siguiendo la estructura, mas improvisado? A.: Para mí en concreto, cuando yo hago una coreografía o tengo que bailar con alguien, monto las cosas. Todas, desde el principio hasta el final. Para mi, por mi forma de ser, a mi no me gusta hacer todos los días lo mismo. Entonces yo necesito improvisar, porque mi vida la llevo así también. Hay un día que estoy muy alegre, otro día muy triste, y entonces eso no lo puedo evitar, porque siento mucho con la tripa y con el corazón. Con la cabeza, poco. Entones cada vez tengo que montar mas, estructurar mas el baile porque ahora mismo la gente esta mas acostumbrada a montar, me refiero a cantaores, guitarristas. Y para hacer algo improvisado tiene que ser alguien que te conozca mucho, y es muy difícil eso, porque es muy arriesgado. Puede salir o puede no salir. Entonces ahí ando navegando entre que veo que estoy con gente que yo siento que puedo estar relajado, improviso, que no, lo monto, lo estructuro. F.: ¿Que sientes cuando estas bailando? A: Pues no siento nada, y es lo que mas me gusta. Yo soy una persona muy complicada de mente, de cabeza, estoy todo el día pensando, y mi cabeza va a mucha velocidad. Entonces cuando bailo, no pienso en nada, nada más que siento, y eso me alivia mucho. Para mi es vital el bailar. Cuando bailo es cuando mejor me siento en mi vida, mejor que con nada. |